Dentro de la literatura sobre trabajo y familia en jóvenes, se ha planteado la paradoja de las declaraciones versus prácticas: si bien los y las jóvenes declaran desear relaciones de género más igualitarias, incluyendo la distribución del trabajo doméstico y de cuidado en la familia, en la práctica la evidencia disponible muestra que dichas intenciones raramente se llevan a la práctica. La evidencia disponible para Chile muestra que todavía el grueso del trabajo de cuidado y las labores domésticas son llevadas a cabo por mujeres, incluso en los segmentos etarios más jóvenes e independientemente de la condición laboral de los miembros de la pareja -esto es, sin importar si ambos estén empleados/as a tiempo completo o no, situación que hizo crisis en condiciones de pandemia COVID-19 y que tuvo impactos muy negativos en la igualdad de género en el mundo del trabajo. Este trabajo busca aportar evidencia cualitativa este debate, explorando los planes y proyectos que jóvenes chilenos/as (18-35 años) tienen para su futuro en la interfase trabajo-familia, así como las dificultades y obstáculos que perciben para poner efectivamente en práctica arreglos familiares distintos a los de generaciones pasadas. Teóricamente, se asume que los procesos de cambio en los roles de género dependerían tanto de las transformaciones normativas como de las condiciones sociales: el avance o estancamiento de procesos sociales tendientes a la igualdad de género están condicionados por la sincronía (o falta de) entre preferencias normativas de los sujetos y las condiciones institucionales en las cuales esas preferencias deben ser transformadas en decisiones. Metodología: estudio cualitativo, con utilización de entrevistas semi-estructuradas y escenarios (vignettes), o breves escenarios estandarizados que son presentados a los/as informantes como una forma de obtener respuestas abiertas a situaciones “tipo”, y que buscan levantar información sobre cómo los/as informantes creen que ellos mismos, o una tercera persona, debería actuar ante una determinada situación. Se realizaron 72 entrevistas a hombres y mujeres entre 18 y 35 años, con y sin educación superior, el criterio utilizado para determinar el N fue el de saturación teórica. Resultados: se comprueba la hipótesis de que hombres y mujeres desean establecer relaciones de pareja y familiares que no sigan el modelo tradicional en términos de roles de género, pero están conscientes de que la forma de funcionamiento del mercado de trabajo y de las políticas de apoyo estatal al cuidado puede hacer esos arreglos alternativos difíciles. Los/as jóvenes destacan factores como mercados laborales con importantes brechas salariales a favor de los hombres y políticas de protección a la maternidad que excluyen a los padres, las cuales actúan como un desincentivo para implementar una mayor flexibilidad con relación a los roles de género en la díada provisión de ingreso/ provisión de cuidado.
#00731 |
Mujeres en las policías militares brasileñas: segregación ocupacional y discriminación basada en el género
Melissa de Mattos Pimenta1
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Rochele Fellini Fachinetto
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Este trabajo analiza la participación de las mujeres en las instituciones policiales militares en el contexto brasileño, desde una perspectiva cualitativa. Basado en un estudio de 41 grupos focales, realizado entre 2013 y 2015 con mujeres profesionales de 10 estados brasileños, el texto discute las condiciones de trabajo y el ingreso de las mujeres a la carrera policial militar y los desafíos que enfrentan en el proceso de integración a la institución. Aunque las mujeres se han incorporado a la policía durante décadas, todavía enfrentan muchas dificultades, especialmente cuando se consideran las condiciones y regímenes de trabajo, el equipo de protección personal, las rutinas e interacciones diarias, las trayectorias profesionales y las posibilidades de ascenso profesional. Estas cuestiones también pueden entenderse en el contexto de la desigualdad de las relaciones de género, que son asimétricas dentro de las instituciones policiales, por la organización jerárquica de la policía militar brasileña y por las diferencias de poder observadas entre hombres y mujeres en nuestra cultura. Partimos de la teoría fundamentada como estrategia de análisis de datos, con el objetivo de identificar no solo las condiciones laborales de estas mujeres, sino también la segregación ocupacional y vertical dentro de la carrera policial militar. Es pertinente explorar el tema de género en el contexto de las instituciones policiales, precisamente por su especificidad: es un espacio que, históricamente, se ha configurado como un locus predominantemente masculino y permeado por el uso de la fuerza, que expresa el monopolio de violencia legítima, en la que se sitúa como un código operativo que permea las prácticas de quienes allí trabajan. Por tanto, analizar la cuestión de género y los conflictos institucionales en este espacio nos lleva a explorar los caminos de las relaciones desiguales de género y cómo tales asimetrías acaban configurando situaciones de dominación, violencia o prejuicio en la realidad cotidiana. La investigación reveló que desde que las mujeres se incorporaron a las instituciones de la policía militar, se han producido avances en el sentido de equiparar la carrera profesional con la del personal masculino y también en las condiciones de trabajo. Sin embargo, todavía existen inequidades en cuanto a las posibilidades de ascenso profesional, promoción y ocupación de puestos de mando, así como prejuicios, discriminación y violencia en la relación con sus pares masculinos.
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La transformación de los roles de género: el caso de las mujeres guaqueras jóvenes en Muzo, Boyacá Colombia.
La minería ilegal, mejor conocida en el occidente de Boyacá como la guaquería, ha sido una técnica tomada por los diferentes habitantes del municipio de Muzo. Históricamente desde el imaginario social, los procesos de guaquería han estado ligados al trabajo masculino, donde se ha pensado que solo los hombres tienen la capacidad de entrar a la mina y extraer los minerales de la misma. Sin embargo, desde hace muchos años la guaquería también ha sido una labor de las mujeres, donde a pesar de estar ligadas a trabajos del cuidado y del hogar, han logrado tener un papel fundamental en la guaquería dentro del municipio como lideresas, contratantes de la mano de obra y explotando los minerales, lo que ha generado interés por este oficio en las mujeres jóvenes del municipio.Lo anterior ha generado que las mujeres jóvenes tengan un mayor interés dentro de la guaquería y se dé el siguiente interrogante ¿De qué manera las mujeres jóvenes han transformado los roles de género a través de la guaquería? es así que la presente investigación tuvo como objetivo analizar las trasformaciones en los roles de género que emergen del trabajo guaquero con las mujeres jóvenes dentro de Muzo, Boyacá. Para cumplir con tal fin se empleó una metodología de tipo cualitativa acudiendo a herramientas como cartografía social, historias de vida, entrevistas semiestructuradas y grupos focales. Finalmente, el análisis de los datos obtenidos permitió evidenciar una posible transformación en los roles de género dentro de las mujeres jóvenes guaqueras en el municipio de Muzo, Boyacá.
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El trabajo de mujeres menores de edad: Una realidad que intensifica la desigualdad de género
Los resultados sobre la investigación terminada acerca del trabajo que desarrollan las menores en México se llevó bajo el paradigma cualitativo con la técnica de entrevista para la recolección de datos que permitieron la interpretación del fenómeno de investigación con el rescate de “formas simbólicas con cierto grado de fijación, cierto tipo de reproducibilidad y cierto grado de participación.” (Thompson, 2006, pág. 411). La aplicación de la entrevista permitió capturar la perentoriedad del discurso de las menores participantes y garantizar con ello su duración y posibilidad de análisis por un tiempo más o menos prolongado. Bajo el análisis riguroso del corpus de datos empíricos, se encontró que las menores trabajadoras tienen una vida laboral llena de esfuerzo con poca o nula paga. Los sueldos son irreales por el trabajo que desempeñan que además se encuentra subvalorado por sus empleadores que ven como un favor hacia ellas y de parte de sus familiares una descarga a sus obligaciones y una oportunidad para un ingreso económico que utilizarán en el mejor de los casos en la adquisición de los satisfactores básicos para el resto de sus integrantes. En todos los casos analizados, el trabajo infantil de las mujeres se encuentra menor valorado que el de sus pares masculinos, lo que otorga de entrada una desventaja que se anexa a su condición de género en una edad en la que debieran dedicarse al desarrollo de esquemas mentales por medio del juego para interpretar y apreciar del mundo natural y social cada vez más complejo. Para los de su género, la situación a las que son sometidas se agrava con la realización de trabajos que atentan primero contra el derecho a la educación y al disfrute de la infancia por medio del juego con la expresión negativa de sus empleadores que les prohíbe cualquier actividad que merme los quehaceres que se les impone, en un mundo violento que anulan sus Derechos.
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Apuntes y encrucijadas en los espacios laborales de las mujeres.
El presente estudio es un breve recorrido sobre la génesis de la historia de las mujeres, su lucha feminista, así como, su ardua tarea en la conquista del espacio público en el mundo laboral. En este sentido se comienza por una generalidad en el contexto cubano, para enfatizar en su ruta hacia Pinar del Río, siendo estos los primeros pasos en la configuración de una realidad histórica-sociocultural, regional y de género que transversaliza la vida cotidiana y sus comportamientos en la actualidad. Se utilizaron como herramientas metodológicas necesarias la revisión bibliográfica en función de un posicionamiento teórico, la participación de las autoras en eventos científicos y la entrevista personalizada para ahondar en las experiencias práctica del estudio. El trabajo que se presenta se dividió en tres momentos: las mujeres y el feminismo: apuntes generales, empoderamiento de la mujer: esbozos de cómo enfocarlo en Cuba y diálogos con experiencias laborales tanto estatales como privadas en el contexto laboral cubano y pinareño. Lo que permitirá establecer la ruta crítica desde lo teórico-metodológico y práctico, visualizando la necesidad de potenciar espacios, relaciones, formas de hacer y compartir saberes en términos de simetría entre hombres y mujeres.Palabras claves: Mujer, Feminismo, Empoderamiento de la mujer, Trabajo, Género.
Introducción:
El feminismo es un movimiento social y político que surge a finales del siglo XVIII con el advenimiento de la Modernidad, etapa de la Ilustración y la Revolución Francesa; que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo social y colectivo humano que aboga por una igualdad de oportunidades y derechos para las mujeres y hombres en la sociedad.
En su desarrollo cronológico se habla del desarrollo de tres olas u etapas, debido a los estallidos y agitaciones sociales atravesados en la Modernidad, existen criterios divergentes entre los autores y especialistas en el desarrollo de una u otra etapa, proceso que duró alrededor de ochenta años y que evidenció un movimiento heterogéneo, integrado por una pluralidad de pensamientos, enfoques y propuestas.
A partir de las ideas anteriores, se esbozó un resumen sobre la categoría o proceso del feminismo: en la Primera Ola los primeros pasos de una transformación hacia lo que se conoce hoy como feminismo, se puede encontrar en la obra de Christina de Pizán (1405), La Ciudad de las Damas; como primer texto feminista europeo, que plantea o promueve la necesidad de educación de las mujeres y la vindicación de los derechos humanos. Asimismo, como antecedente del Movimiento Feminista se da el Movimiento Intelectual La Querella de las Mujeres, cuya autora principal fue la mencionada anteriormente.
En Grecia se destacan escuelas y pensadores, tales como: Aristóteles, Platón y Aristófanes, Escuela Pitagórica (Corriente Filosófica), influencia de las etairas como primer grupo feminista.
En la Edad Media se hace una contribución desde una mayor concentración de la cultura en la Iglesia y los monasterios, entre otros, se incrementan los monasterios mixtos y de mujeres, al igual que aumenta el desarrollo de la ciencia y la cultura.
La Ilustración brinda un conjunto de ideas que le sirven al feminismo en tanto teoría: la razón y el progreso, la expansión de la personalidad, la importancia de la educación, el peso de la palabra libertad y los postulados de igualdad.
La Revolución Francesa (1789), bajo el lema: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, con la figura destacada de Olimpia De Gouges quien elabora la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que constituyó una formulación política muy clara en defensa de los derechos femininos y Mary Wollstencranft crea la Vindicación de los Derechos de la Mujer. Durante este período es significativo destacar que 6000 parisinas detonaron la Revolución, así como entre 1789-1793 se crearon 56 clubes republicanos femeninos reclamando su participación en la vida política.
En la Segunda Ola el protestantismo, sobre todo el evangelista y el cuáquero, permitía la labor de las mujeres en la iglesia. En 1682 los cuáqueros fundaron en Pensilvania su propia colonia y favorecieron la educación de las mujeres, pues aprendieron a leer y escribir.
En el siglo XIX se da un mayor auge del movimiento sufragista, donde se desarrollan en las diferentes sociedades industriales diferentes tipos de feminismos, tales como: de la igualdad, radical, de la diferencia, liberal, marxista, entre otros.
A partir de todos los escritos y vivencias personales de maltrato de Caroline Norton fue que se aprobó en 1925 la legislación que consideraba a marido y mujer personas totalmente autónomas respecto a sus bienes y su administración.
Fue la inglesa Caroline Norton la principal figura en el proceso de concesión a la mujer de autonomía dentro del matrimonio, su intervención tuvo mucho que ver en la aprobación de 1839 de la Ley de Custodia de los hijos, primer paso para aprobar en 1923 la reforma que otorgó preferencia en la custodia de los hijos a la madre en caso de separación.
En 1840 se celebró en Londres el Congreso Antiesclavista Mundial. En la delegación norteamericana participaron 4 mujeres que no fueron bien recibidas y tuvieron que observar las discusiones tras unas cortinas.
En 1848 tuvo lugar la Declaración de Seneca Falls o la Declaración de Sentimientos por Elizabeth Clay Stanton para analizar las condiciones de los derechos civiles, jurídicos, sociales y religiosos de las mujeres. El documento redactado constituye uno de los primeros programas políticos feministas. Así como, se publica el Manifiesto Comunista.
En este período en EE. UU se da la creación de la clase media norteamericana donde la parte femenina poseía un determinado nivel cultural, que influyó mucho en el nacimiento del feminismo norteamericano de esta etapa. En este tiempo apareció el primer periódico norteamericano feminista llamado The Lily (1849) por Amelia Bloomerm, quien fue una defensora de hacer reformas en la vestimenta de la mujer.
El desarrollo del movimiento feminista de la etapa proclamó su lucha por el derecho al voto de la mujer, la educación superior, la independencia conyugal, la patria potestad exclusiva del padre, el tratamiento injusto a las madres solteras y a sus hijos y a la obtención de un salario igual que el de los hombres, en estas luchas se destacaron mujeres como: Alejandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, Clara Setkin, entre otras.
En 1868, Cady Stanton y Susan B. Anthony fundaron la Asociación Nacional pro Sufragio de la Mujer (NWSA), 1869 tuvo un cambio de nombre bajo la dirección de Lucy Stone y nace la Asociación American pro Sufragio de la Mujer (AWSA), siendo esta ala conservadora del movimiento. Woyming fue el primer estado norteamericano en conceder el derecho a votar a la mujer.
En este período Joan Stuart Mill escribió La sujeción de la Mujer que es recordado por su relación con Harriet Taylor quienes establecieron las bases de la teoría política en la que actuó el sufragismo.
Asimismo, se dio una fuerte influencia en el pensamiento feminista de la época en la obra Una habitación propia de Virginia Wolf, alto protagonismo de la mujer en las dos Guerras Mundiales. Lo que conllevó a pensar que los aportes fundamentales del sufragismo a la democracia fueron: la palabra solidaridad y los métodos actuales de lucha cívica.
Al término de la II Guerra Mundial varios países concedieron el derecho al voto femenino. Durante este período se desarrollan importantes obras, como: El segundo sexo de Simone Beauvoir (1949), escritora existencialista que tuvo una estrecha relación con Paul Sartre e hizo grandes aportes a la filosofía, y, sobre todo, en lo que respecta a la Filosofía de la Mujer, su comportamiento y forma de actuar.
Y, en la Tercera Ola se desarrolló una explosión del feminismo en los años 60´ y principios de los 70´del siglo XX desde el texto de Betty Friedan La Mística de la Femineidad (1963) en el que se estableció las bases teóricas de un feminismo que denunciaba un malestar que no tenía nombre, a partir de aquí se empiezan a gestar debates importantes en torno al patriarcado y concepto de género. Se desarrolla la lucha de movimientos civiles, la revolución sexual, el movimiento hippie, así como el nacimiento de la Teoría de Género.
Teoría de Género: corriente teórica que estudia el "género" o rol sexual en sentido amplio es lo que significa ser hombre o mujer, o también masculino o femenino, y cómo define este hecho las oportunidades, los papeles, las responsabilidades y las relaciones entre las personas. Además, el género configura nuestra ontología (teorías sobre el ser) y epistemología (teorías de los conocimientos), así como la maquinaria intelectual con la que pensamos las cosas atribuyendo significados cargados de género.
En este punto, empezó a desarrollarse, lo que se denominó teoría feminista: constituye esa parte de la investigación reciente sobre las mujeres que implícita o formalmente presenta un sistema de ideas general y de gran alcance sobre las características básicas de la vida social y la experiencia humana comprendidas desde una perspectiva centrada en las mujeres. Por consiguiente, proporciona una base para la revisión de las teorías sociológicas convencionales de la organización social. La teoría sociológica feminista, que ilustra lo que puede ofrecer la teoría feminista a la teoría sociológica general, puede resumirse en 6 proposiciones principales.[1]
El desarrollo del Feminismo y por consiguiente de la Teoría Feminista, guarda una estrecha relación con la historia, y, sobre todo, con preguntas tales como: ¿Qué hay de las mujeres? ¿Dónde están las mujeres en la situación que se investiga? ¿Por qué todo es cómo es? Entre otras, las cuales contribuyeron a cuestionamientos y desarrollo de teorías, conceptos y análisis que revolucionaron el pensamiento social en su vinculación con otras ciencias como la Sociología.
Aparición de tipologías de Teorías Feministas, como:
Teoría de la diferenciaTeoría de la desigualdadTeoría de la opresión
A partir del desarrollo de la teoría feminista en las 4 últimas décadas del pasado siglo y los logros alcanzados por las mujeres se empieza a desarrollar en la institucionalización de los estudios superiores de mujeres la Sociología de Género, encargada de estudiar los roles, identidades del hombre y la mujer, las relaciones entre hombre y las mujeres, una cuestión ligeramente diferente al enfoque principal del feminismo sobre las mujeres. Este enfoque sobre las relaciones entre hombres y mujeres no equivale a una teoría feminista. El objetivo de una teoría feminista es centrarse en presentar una perspectiva de la experiencia humana centrada en las mujeres.
En este sentido fue Rubin otra de las teóricas que encauzó su lucha hacia la explicación y estudio de la opresión de la mujeres desde su análisis de lo que ella llamó sistema sexo/género, la reproducción de la vida material de Engels como un producto cultural, los sistemas de parentesco como formas empíricas observables del sistema sexo/género, la crítica al concepto de patriarcado, la división sexual del trabajo, entre otras; lo que le permite demostrar “el papel de lo socio-cultural en la construcción de las diferencias entre hombres y mujeres, que aún hoy se reconocen y de los aspectos de la sexualidad vinculados a ella, así como del papel de la cultura en lo que en ese sentido se reconoce hoy como “normal” o como “tabú”.[2]
La tesis de doctoral Política Sexual de Kate Millet (1969) planteó un análisis de manera trascendental en los nuevos tiempos: “lo personal es político”. También se hicieron otros aportes que estuvieron dados: por la revolución de la teoría política, las grandes protestas públicas, desarrollo de grupos de autoconciencia, creación de centros de alternativos de alternativos de ayuda y autoayuda, entre otros.
De ahí que los avances y retrocesos de esta corriente de pensamiento encontraron puntos culminantes en las obras de feministas, como: Mary Wollstonecraft, Simone Beauvoir, Kate Millet, entre otras; las cuales abogaron por una igualdad de derechos de hombres y mujeres de forma que rompiera con la estructura de pensamiento y acción que pone a la mujer en un estado inferior frente al hombre.
No obstante, a lo interno del feminismo se mueven actualmente fuertes contradicciones asociadas a la ideología de la feminidad y su socialización. Esto se explica mediante que el feminismo no es parte de la feminidad, sino de un proceso holístico que integra a mujeres y hombres en un plano de igualdad de derechos, donde la mujer para nada pierde su identidad de mujer y sigue siendo un sujeto social determinado por su contexto, relaciones sociales, territorio entre otras. En este sentido sería necesario, llegar a un punto de encuentro entre mujeres feministas y mujeres donde la esencia de lucha estaría enfocada a los que nos une como mujeres, y no a lo que nos hace diferente en lo contextual y como activista política, frente una sociedad que establece pautas inamovibles desde los elementos estructurales de la cultura patriarcal.
[1] Véase Ritzer, George. Teoría Sociológica Contemporánea Primera y Segunda Parte. Editorial Félix Varela. La Habana, 2006: 409.
[2] Vasallo Barrueta, Norma. Del feminismo al género. Un intento de romper estereotipos desde una relectura de las clásicas. En Mirar de otra manera. La Habana. Editorial de la Mujer, 2008: 32-33.
Desarrollo:
Durante un período aproximadamente de 80 años se logró paulatinamente el acceso a la vida política y pública de la mujer, en este proceso la trayectoria de las discusiones del uso del concepto poder y empoderamiento en el Sur, ha tenido repercusiones importantes en América Latina. En esta región, los debates del MED (Enfoque de Mujer en el Desarrollo) y GED (Enfoque de Género en el Desarrollo) se encontraron con el renacer del Movimiento Feminista en la década de los setenta. A partir de este momento el Movimiento se ha expandido y diversificado. Se caracteriza por su heterogeneidad y sus diferentes vertientes han propuesto, de una manera u otra, que para lograr la transformación de la conciencia de las mujeres es necesario empoderarlas, pero antes es preciso estudiar el proceso de manera general.
Por eso, la utilidad de sustentar la investigación en la Teoría del Empoderamiento Femenino en el contexto cubano por ser un marco de referencia que asume a la mujer y al empoderamiento de manera integral, para dar a las mujeres un propio significado y compromiso y llevar a cabo metas orientadas hacia actividades que ellas mismas puedan escoger, de manera que las mujeres de pueden entender sus puntos débiles y fortalezas-en lo personal y colectivo, en el pasado y en el presente-con los cuales pueden hacer frente a los conflictos dentro de una relación.
Asimismo, se asume por empoderamiento femenino o de las mujeres: “aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder, así como la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperación de la propia dignidad de las mujeres, y el fortalecimiento de sus propias potencialidades y capacidades” (Rojas, 2016). Es decir, implica deconstruir las construcciones socioculturales negativas en torno a la etimología del concepto y posicionarse en el principio de la autonomía como expresión de la tenencia de capacidades, el derecho de actuar y a tener influencia las mujeres con ellas mismas y su entorno social.
En 1998, la UNICEF (Organización de las Naciones Unidas) utilizó el desglose en niveles del concepto de empoderamiento, tales como: bienestar, acceso, concientización, participación y el control.
En el nivel de bienestar se incluyen fundamentalmente la salud, la nutrición y la seguridad social. La esfera del bienestar alcanza un alto grado de satisfacción en los primeros treinta años de transformación socialista, por la elevación de la calidad de vida de la población, y la brusca redistribución de la riqueza. Esto se pone en evidencia particularmente en analizar el comportamiento de los indicadores sociales en Cuba y compararlos con los de otros países subdesarrollados, o aún los desarrollados (Díaz B., 1992, 1996).
El segundo nivel del empoderamiento, el acceso, se refiere al empleo, a las facultades legales que le confieren a la mujer la potencialidad de una acción participativa en la sociedad, en relación a su disponibilidad de recursos, y a la calificación necesaria para ejercer el empleo. También al acceso a los recursos en el hogar.
En la concientización, tercer nivel del empoderamiento, es notorio la transformación de la forma de pensar de mujeres y hombres en la realidad social cubana. Esto es válido para evaluar conductas en relación a la modificación de códigos, en las relaciones entre los dos géneros, y en su proyección social. Está estrechamente relacionada con la estructura social, la primera modificación relevante se refiere a la desaparición de las barreras estructurales que impedían la participación femenina.
En la esfera de la participación, se ha producido un cambio significativo. De acuerdo a las cifras disponibles, es posible apreciar una modificación notable en la representatividad femenina con un incremento de su participación.
El control, la última y más alta esfera del empoderamiento, es la más compleja de analizar, pues incluye los niveles precedentes, y abarca varias dimensiones simultáneamente. El control se refiere al ejercicio del poder, lo que incluye la toma de decisiones y el acceso a los recursos, en ámbitos que abarcan el máximo nivel de dirección de un país, y el escenario familiar y doméstico.
En tal sentido, el cuestionamiento del poder dio paso a la estrategia del empoderamiento que también está vinculado a su reverso: ausencia de poder o desempoderamiento, tales aspectos visibilizan el eje de movimiento de esta categoría que supone la relación (poder-dependencia), pero que en este caso hace énfasis en el desarrollo de relaciones sociales que rompan con las estructuras de poder que colocan a la mujeres en desventaja frente a los hombres y propone una nueva configuración social y subjetiva basados en el principio de la equidad.
Luego entonces, hablar de empoderamiento de las mujeres significa posicionarnos en un espacio de transformación social de las relaciones sociales que se construyen entre las mujeres, los hombres y su entorno.
Esto ocurre verdaderamente cuando las mujeres tienen claro los siguientes elementos:
Toma de conciencia por parte de las mujeres de su subordinación.Organización autónoma para decidir sobre sus vidas y el desarrollo que desean.Movilización para la identificación de intereses prácticos y estratégicos. (Mendizabal &López, 2013). Diálogos con experiencias laborales en el contexto laboral cubano y pinareño.
Tales argumentos, constituyen guías necesarias a tener en cuenta en el verdadero proceso autónomo, emancipador y de transformación en el ejercicio del poder por parte de las mujeres, pues no se trata de competir con los hombres, sino de ser autosuficientes nosotras mismas y para las demás. Se trata entonces, de desarrollar los capitales que articulan el poder, tales como: económico, cultural, social y simbólico en lo que la comprensión de las luchas cívicas de las mujeres tiene un peso fundamental para el cambio en este sentido.
En este sentido, la consulta y estudio de la obra de la socióloga cubana Martha Núñez Sarmiento, ha servido de guía para comprender la complejidad del tema y su tratamiento en Cuba, no obstante, polémico, pero a la vez con la convicción profunda de que en las condiciones actuales la sociedad se encuentra en un momento asimilación de cambios en la vida cotidiana.
A partir de mirar cuánto tiempo y cuál ha sido el costo para el logro de un acceso de la mujer a la vida pública y laboral, se puede entonces entender que es largo, aunque no es menos cierto que a través de la historia existen puntos culminantes de emancipación y liberación. No obstante, la equidad en cuanto a reducir las brechas en materia de género, color de la piel, etnia, clase social, territorio, entre otras, teniendo en cuenta un enfoque interseccional del sujeto en análisis y sus configuraciones en función de los condicionamientos legitimados y jerarquizados socialmente.
En este escenario, se inscribieron propuestas interesantes como el proyecto Todas: En busca de un espacio dirigido por Marilyn Solaya y el Dr.C. Julio César González Pagés con la participación de otros colaboradores implicados en la temática, los cuales visibilizan las luchas feministas en Cuba, así como su impronta en la historia, y, específicamente en la historiografía regional. En particular en Pinar de Río, se destacaron féminas, tales como: Isabel Rubio, Magdalena Peña Redonda, Adela Azcuy, Inocencia Valdés Fraga, entre otras; lo que resultó interesante para sustentar la tesis que las luchas feministas en Cuba tienen una continuidad en la actualidad, así como, tributo a las mujeres en el marco de su día internacional en el presente año y los venideros.
De igual forma, como parte de la constante superación de las autoras en la temática se consideró su participación en los cursos Pre congresos en el marco del Congreso Internacional de Investigadores sobre Infancias, Adolescencias y Juventudes celebrado del 29-31 de marzo de 2022 en el Palacio de Las Convenciones en La Habana, Cuba. Vinculados a la temática de la inserción de la mujer en el mundo laboral lo que sirvió como un espacio de debate, conocimiento y actualización en torno al tema y su heterogeneidad social, debido también a la reciente apertura de nuevos actores económicos, como las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) como partes de las estrategias del Estado para impulsar la economía en un proceso de reactivación y recuperación post-pandemia. Importante, entonces en este contexto trabajar enfoque interseccional de estas temáticas y articularlo con las estrategias de Desarrollo Local de cada uno de los territorios del país.
De este modo, se participó en la Jornada Contra la Discriminación Racial como parte de las actividades realizadas a nivel de país en torno al tema, en este caso, auspiciada por la sede de Unión de Escritores y Artistas de Pinar del Río del 4-7 de abril de 2022, donde el debate científico, crecimiento cultural y social estuvo dado por un panel de connotados investigadores del territorio que abordaron lo afrodescendiente en la mujer pinareña, el tratamiento de las brechas de equidad en el desarrollo local y la exposición de fotografía del hombre negro visto desde su propia raza, estos posicionamientos en contexto cubano actual y pinareño resultan necesarios para poder comprender al ser humano en su propia naturaleza de pensamiento y acción condicionada por un contexto social dinámico.
El discurso recorrido hasta aquí, y, teniendo criterios de las autoras en otros momentos de la investigación anterior, resultó válido acotar elementos constitutivos que direccionan el empoderamiento de las mujeres en el mercado laboral, así como los puntos de inflexión encontrados en el análisis crítico del Código Laboral, así como, prestar atención aquellos elementos que pudieran irrumpir en la estabilidad de la gobernabilidad partiendo del desequilibrio de los mecanismos de participación como uno de sus principales pivotes en el sostenimiento de un proyecto socialista alternativo emancipador, tales como:
Diferenciación de garantías legales del trabajador por cuenta propia titular de licencia entre los trabajadores contratados.Obligar el cumplimiento por parte de los titulares de licencia de los términos pactados en los contratos laborales, respecto a: disfrute de los beneficios de la Seguridad Social por concepto de licencia de maternidad; así como preservación del empleo hasta reincorporación de la trabajadora, establecimiento del horario de jornadas laborales, así como el esclarecimiento de salarios mínimos y máximos devengados, entre otros.Temporalidad de los contratos de trabajo en el sector cuentapropista, aumenta la inseguridad jurídica de los trabajadores contratados debido a la terminación de la relación laboral de un momento a otro. Según Rodríguez, (2017) resulta factible formalizar la relación de trabajo en un documento distinto del contrato de trabajo, tomando en consideración que los porcientos de trabajadores contratados aumentan en el sector por cuenta propia, que la edad promedio en este sector es muy baja, y que los menores de 18 años de edad deben vincularse a plazas donde se preserve su desarrollo físico-mental.Reformular la conceptualización de trabajador contratado y considerarlo como cuenta ajena en lugar de trabajador por cuenta propia.En el ejercicio de este trabajo por cuenta propia las mujeres estudiadas han expresado haber afrontado varias dificultades relacionadas con: la preparación y/o educación para llevar adelante un actividad de este tipo, la confianza a desarrollar con las personas que te rodean, la obtención de materiales, insumos y recursos necesarios para el perfeccionamiento de la actividad, la implementación de la tarea de ordenamiento monetario[1] que ha implicado un aumento de los precios en el mercado minorista y un acceso a los recursos en una moneda que no es la que circula en dinero físico en el país, así como un cambio en las ofertas que se les realiza a los clientes y consumidores a partir los cambios generados en las tarifas de precios en los servicios que se ofertan.
[1] La Tarea Ordenamiento como se ha explicado por fuente oficiales como la Gaceta de Cuba y medios de comunicación incluye cuatro elementos bien claros: resolver la dualidad monetaria, resolver la dualidad cambiaria, eliminar subsidios y gratuidades hasta donde sea posible en las condiciones de nuestra economía y hacer una transformación de los ingresos. No obstante, a la aplicabilidad de esta medida en el contexto cubano y su urgencia por las propias necesidades a resolver como actividad pendiente del gobierno cubano en términos económicos, su ejecución en un contexto de pandemia el cual no estuvo previsto por nadie, hace que su impactos en las nuevas formas de empleo y los ciudadanos cubanos en general se vean afectados, no solo en cuanto al precio, sino también en cuanto a los servicios y los insumos a obtener para mantener y ofertar otros servicios lo que en aras de propiciar un desarrollo encarece la vida cotidiana. A un año de haber implementado esta medida el proceso inflacionario ha adquirido proporciones de escándalo, que el en mediano largo plazo tendrán solución si cómo han dicho los principales representantes a nivel de Estado somos capaces de producir más.
Conclusiones:
Se hace urgente el establecimiento de una unidad en el movimiento feminista que se pronuncie por la lucha cívica en torno al desarrollo de igualdad de oportunidades en el mercado laboral tanto para mujeres como hombres, no se trata de repetir los patrones existentes de socialización en este sentido, sino de encontrar un equilibrio que no conduzca a un proceso de dominación, subordinación e infravaloración.
El empoderamiento de las mujeres o femenino deviene entonces: en un proceso de transformación social de la conciencia crítica entorno a la toma de conciencia individual y colectiva que permita aumentar la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y de acceso al ejercicio del poder y a la capacidad de incidir en el cambio social. Además, contribuye a generar relaciones simétricas partiendo de la compresión crítica de los mecanismos de interpelación ideológica a los que están sujetas las mujeres en un proceso de cambio social que es dinámico.
Asimismo, la apertura de empleadores privados en el sector no estatal cuentapropista constituye una de las reformas de mayor repercusión social debido que a nueve años de flexibilización del ejercicio del trabajo por cuenta propia como complemento a la opción de empleo estatal, a los que se agregan las deficiencias en la regulación laboral entre las personas naturales, muestran signos de desprotección a los trabajadores(as) en el sector cuentapropista en Cuba. Los altos salarios devengados por los trabajadores (as) contratados (as) en este sector, es una de las causas de acpetación por estos (as) de largas jornadas de trabajo, violación de su descanso diario y el no disfrute de las vacaciones anuales pagadas.
La necesidad de esta forma de producción para el crecimiento económico cubano, no justifica una política de empleo sustentada en una legislación laboral deficiente ni consolidar patrones de desigualdad en el disfrute de los derechos laborales en los sectores estatal y no estatal cuentapropista. La política pública de acceso al empleo requiere de controles estatales efectivos para el disfrute de los derechos laborales de los trabajadores, principalmente en el sector no estatal cuentapropista, sobre la base de la corta edad del Código de Trabajo cubano y la inseguridad jurídica que entrañaría su modificación. Solo así se alcanzaría la correspondencia entre el incremento de la productividad, la calidad de los servicios y la efectividad de la política de empleo (Rodríguez, 2017).
Bibliografía:
Díaz, Beatriz. (1992). Cuba: modelo de Desarrollo Equitativo, En: Sistemas Políticos, Poder y Sociedad. Estudios de Caso sobre América Latina, Ed. Nueva Sociedad, pp. 341-348, Caracas.Díaz, Beatriz. (1996). Desarrollo Social y Políticas Públicas, El caso de Cuba, Estudio elaborado para el United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD).Gaceta Oficial de la República de Cuba, No. 29. Ministerio de Justicia. La Habana, 17 de junio de 2014. ISSN 1682-7511. Mendizabal Furundarena, Garbiñe & López Loizaga, Miren. (2013). Empoderamiento de las mujeres: del individual al social. Ayuntamiento de Ortuella, Área de Igualdad de Oportunidades. España. Recuperado en: www.ortuella.eus/es-ES/Servicios/.../Empoderamientodelasmujeres20130507.pdfRitzer, George. Teoría Sociológica Contemporánea Primera y Segunda Parte. Editorial Félix Varela. La Habana, 2006: 409.Rodríguez Ferrer, Yankel. (2017). Política de empleo en Cuba en el período de 1984-2013. Ponencia presenta en el Congreso Nacional de Estudios del Trabajo. El trabajo en conflictos. Dinámicas y expresiones del contexto actual. Buenos Aires, Argentina del 2-4 de agosto.Rojas Hernández, Belkis. (2017). “El empoderamiento femenino de la mujer rural como vía para el desarrollo de las comunidades rurales”. Revista RUMBOS TS, año XII, Nº 16. ISSN ED. IMPRESA 0718- 4182 / ED. EN LÍNEA 0719-7721, pp. 77-92UNICEF (1998) El marco conceptual de igualdad y empoderamiento de las mujeres, En: Magdalena León, Poder y empoderamiento de mujeres, UN,Facultad de Ciencias Humanas, T/M Editores, Santa Fé de Bogotá.Vasallo Barrueta, Norma. Del feminismo al género. Un intento de romper estereotipos desde una relectura de las clásicas. En Mirar de otra manera. La Habana. Editorial de la Mujer, 2008, pp. 32-33.
Palabras clave:
Mujer, Feminismo, Empoderamiento de la mujer, Trabajo, Género.
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RESIGNIFICANDO LOS TERRITORIOS URBANOS DESDE LA VIDA Y LOS CUIDADOS Análisis de las prácticas y percepciones de organizaciones de mujeres y feministas del gran Concepción. Chile
Rosa Maria Guerrero1
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Mabel Alarcon
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Monserrat Del Pino
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La violencia de género se expresa en diversos ámbitos. En el espacio público se traduce en situaciones de acoso y abuso, tensionando el derecho de las mujeres a habitar en libertad de oportunidades y de usar y apropiarse de los espacios colectivos, deteriorando el despliegue de sus capacidades en igualdad. En un contexto sociocultural fuertemente patriarcal, las percepciones de inseguridad condicionan los usos del espacio público por parte de mujeres y diversidades. El urbanismo es también expresión de este contexto sociocultural. El diseño urbano tiene un marcado sesgo androcéntrico expresado en el diseño de espacios públicos homogéneos que no recogen la diversidad de percepciones y experiencias sociales del habitar, ello ha contribuido a ampliar las percepciones de miedo y seguridad de las mujeres y diversidades. La presentación expone algunas reflexiones surgidas de una investigación en curso que tiene como objetivo analizar los espacios públicos de la ciudad de Concepción desde un enfoque de género, analizando como son percibidos y apropiados por las mujeres, desde el miedo y el cuidado, y qué elementos del diseño urbano inciden en estas percepciones. A partir de ello se propone elaborar propuestas de diseño urbano con enfoque de género que contribuyan al uso y apropiación de ellos en equidad y sin violencias. El método de investigación propuesto es de carácter mixto, considerando aspectos cuantitativos asociados a la revisión planos reguladores y archivos; así como cualitativos, vinculados al estudio de percepciones de mujeres y disidencias sexuales respecto a sus experiencias urbanas, y al análisis de las características físicas del diseño urbano en el área de estudio. Los resultados recogidos hasta ahora evidencian que en el habitar cotidiano de la ciudad las mujeres elaboran recorridos orientados por sus percepciones de miedo y cuidado. Las tareas del cuidado cotidiano en la ciudad conllevan una sobrecarga de trabajo diario, ello en medio de una diversidad de violencias en los espacios. Pese al incremento de las políticas sociales en estos años los instrumentos de planificación urbana siguen omitiendo estos aspectos dentro las normativas. Las acciones al respecto sólo se han incluido desde políticas de seguridad que promueve el control del espacio y los cuerpos reforzando la exclusión ya existente. Pese a este contexto las mujeres, recogiendo las propuestas del eco-feminismo y el urbanismo feminista se han articulado en diversas organizaciones y agrupaciones sociales que han liderado los movimientos sociales urbanos y los colectivos sociales a escala local y barrial proponiendo nuevos referentes para la construcción de la ciudad. Frente a las diversas violencias estas agrupaciones colocan la vida y la preservación de ésta como el eje desde donde reconstruir la ciudad.
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Las mujeres en la Gendarmerìa Nacional Argentina
La incorporación de mujeres a las Fuerzas Policiales y de Seguridad federales en Argentina es un hecho relativamente reciente. La Gendarmería Nacional Argentina (GNA) inició esta tarea en el año 1993 cuando incorporó con grado de 1er Alférez “en comisión” a la Licenciada Mirta Alejandra Borra, primera profesional oficial femenina de la institución. Sin embargo es recién a partir del año 2000 que, debido a las demandas operativas de la fuerza, las mujeres comienzan a incorporarse, primero como personal de apoyo técnico en especialidad de auxiliar policial, luego en la categoría Gendarme y finalmente en el año 2007, como cadetes para integrar el cuadro de Oficiales de todos los escalafones y especialidades. De este modo, el objetivo de este trabajo es describir las motivaciones, obstáculos, logros y desafíos personales e institucionales de las mujeres de la GNA en el desarrollo de su carrera dentro de la fuerza. ¿Cómo se encuentra desplegado geográficamente el personal femenino de la institución?, ¿qué tareas cumplen?, ¿cuál es el despliegue feminino en las unidades, grupos y operativos especiales?, ¿hay una división sexual del trabajo? ¿De qué forma acompaña la GNA las demandas del movimiento feminista? Mediante encuestas y entrevistas en profundidad se analizará la situación actual de las mujeres de la GNA en una institución fuertemente generizada (Acker 1990) a 14 años de su incorporación.